Educar hijos desde pequeños no siempre es tarea fácil. Sin embargo, la rama de la neuroeducación nos presenta estos métodos factibles que puedes aplicar en casa
La neurociencia cognitiva nos permite saber cómo se construye el cerebro humano y cómo éste puede aprender. A través de los años, la neurociencia ha ahondado en el tema de la educación, dando pie a la neuroeducación, la cual nos permite conocer cómo se desarrolla el cerebro de un niño y cómo criarlo para que tenga un pleno desarrollo con las herramientas adecuadas.
Padres infotoxicados
Según un estudio, publicado en la revista Iberoamericana de Educación, ante muchos conceptos y modelos de crianza, especialmente en redes sociales, los padres pueden sentirse sobresaturados y no saber cuál de todos aplicar.
Los padres están infotoxicados, "por la gran cantidad de informaciones vertidas, algunas al menos en apariencia contradictorias". Así lo explicó Forés, 2005.
Es de vital importancia que los padres superen esta complicación debido a que, estudios realizados por Diamond en 1999 revelaron que "en la primera infancia, la red neuronal se conforma de manera extraordinaria y que el entorno, y todo lo que proviene de él, juegan un papel crucial en el desarrollo del cerebro y en la construcción de los aprendizajes".
Por ello, queremos compartir contigo estos cinco principios de la neuroeducación que pueden ayudarte en la crianza de los hijos.

1Cada hijo es único e irrepetible
Según este estudio, uno de los principios fundamentales que como padres deben saber es que cada hijo es diferente, por lo que cada uno debe recibir un trato adecuado, de acuerdo a su personalidad.
La influencia de los padres sobre los hijos tendrá un gran impacto, pues "esta influencia no solo contribuye a establecer su presente, sino muy especialmente su futuro".
Punto práctico: los expertos señalan que la importancia de compartir con ellos desde sonrisas, momentos de juegos, aprendizaje, cariño y claro risas. Siendo esta una importante responsabilidad como padres.
2El afecto y el vínculo estructuran el cerebro
La calidad del vínculo padre–hijo, especialmente durante los primeros años, tiene impacto sobre la regulación emocional y la seguridad interna del niño.
Punto práctico: Priorizar entornos afectivos, paciencia y respuesta sensible a las necesidades del niño. Esto fortalece las bases del aprendizaje emocional y social.
3El estrés crónico daña el desarrollo cerebral
Aunque niveles moderados de desafío ayudan a crecer, estrés prolongado (por presión excesiva, castigos frecuentes o entornos hostiles) puede afectar conexiones neuronales relacionadas con el control emocional.
Punto práctico: Crear rutinas calmadas, evitar mensajes de presión constante y promover gestión emocional saludable.
4La neuroeducación comienza antes del nacimiento
La neuroeducación empieza incluso, mucho antes de dar a luz a un bebé. Es decir desde la etapa prenatal, en donde ocurren muchos cambios en la madre y por lo tanto un nuevo ser humano comienza a formarse dentro de su vientre.
Por lo que, es importante llevar una buena alimentación, así como también evitar a toda costa el consumo de drogas y de bebidas alcohólicas, ya que esto puede tener un gran impacto en el ADN del bebé, alterando todo su sistema neuronal.
Punto práctico: lleva un estilo de vida que permita que tu cuerpo se mantenga sano. Ya que amar a tus hijos implica ver también por tu bienestar. Es decir, estar bien para ellos.
5Ventanas de oportunidad para los hijos

Seguro habrás escuchado que los hijos son como esponjas que absorben toda la información que van conociendo día tras día. Por ello, los expertos señalan que como padres, es importante ofrecer a los hijos la mejor infancia que puedan darle.
Ya que "la infancia que des a tus hijos influirá de manera decisiva en el carácter y comportamiento de tus hijos cuando sean adultos".
Punto práctico: propicia un ambiente seguro para tus hijos a nivel familiar, social y educativo. Recuerda que cada acción y cada actividad cuenta para el desarrollo de tus pequeños.
La ciencia hoy confirma algo que muchas familias han intuido siempre: el amor educa. La neuroeducación nos recuerda que el afecto, la presencia y la comprensión no son detalles secundarios, sino la base biológica sobre la que se construye el aprendizaje y el bienestar.
