Natalia Lafourcade: “Con este disco me propuse celebrar a la canción”

En el álbum, la artista profundiza en una búsqueda que la desvela: reconectar con las raíces folklóricas de Latinoamérica y aportar un sonido actual, personal y presente. La presentación en Buenos Aires será el 29 de mayo, en el Gran Rex.

Lafourcade grabó en una sola toma en cinta analógica, como se hacía antaño. (Prensa)

En su nuevo disco, Cancionera (2025), la cantante y compositora mexicana Natalia Lafourcade profundiza en una búsqueda que la desvela: reconectar con las raíces folklóricas de Latinoamérica y aportar un sonido actual, personal y presente. Después de hacer un recorrido por autores fundamentales del repertorio popular latinoamericano en su disco doble, Musas (2017-2018), la cantautora crecida en Veracruz se encuentra en su mejor momento compositivo a través de una buena síntesis entre la tradición, el pop y los nuevos sonidos de la música popular. Si en su disco anterior, De todas las flores (2022), exploró las luces y sombras –la vida y la muerte- de su universo compositivo más íntimo, en Cancionera apela a la fantasía para reflexionar sobre el misterio de la canción, la industria de la música y la importancia de seguir cuidando los frutos.

Si bien los premios no definen el valor artístico de un artista, en la última edición de los Latin Grammy 2025 Lafourcade se hizo de tres estatuillas por su disco Cancionera: Mejor Álbum Cantautor, Mejor Canción Cantautor y Mejor Ingeniería de Grabación. En el marco de la gira Cancionera, la mexicana presentará el disco en Buenos Aires el viernes 29 de mayo en el teatro Gran Rex (Corrientes 857). “Cancionera lleva su guitarra, su voz y sus canciones. La silla que incita a la escucha en profundidad y presencia. En este concierto se celebra a la canción, a la palabra hecha melodía y canto. Se canta al unísono entre seres humanos que se encuentran y se reconocen en cada canción”, resalta Lafourcade a Página/12. “Es un sueño volver al origen: tener mis instrumentos a la mano y valerme solo de eso y nada más. La canción, la voz, el canto, el instrumento y la magia del vacío que se llena de intimidad. Se hará un recorrido por canciones de este último disco y también por el repertorio que ha marcado mi camino musical”, adelanta, quien acaba de dar a luz, a fines de diciembre, a su primer hijo.

En octubre, la plataforma Prime Video estrenó la serie Cometierra, basada en la novela de la escritora argentina Dolores Reyes. La trama está centrada en una protagonista (Aylín) capaz de comer tierra para descubrir lo que otros no pueden: secuestros, femicidios, desapariciones. Con dirección de Daniel Burman, la ficción –que cuenta con siete capítulos- no transcurre en el Conurbano bonaerense como en el libro original, sino en la periferia de la Ciudad de México. La canción principal de la serie, “La Cometierra”, estuvo a cargo de Lafourcade, quien eligió cruzar el espíritu del folklore latinoamericano y el sonido de la música urbana.

Con un estilo ligado al rap, la música electrónica y la spoken word, la mexicana escribió una canción con la colaboración de la guionista Mónica Herrera y la co-producción de Cheche Alara. “En esta historia se aborda la fuerza de un poder, un don que en el proceso de abrazarlo e integrarlo a su vida, la protagonista logra ayudar a muchas personas. Hay historias terribles y a la vez siempre una esperanza de que algo cambie”, resalta. “Siembra la semilla y cuida tus raíces”, repite la cantautora en el estribillo de la canción.

“Me inspiró mucho la evolución del personaje, una mujer que conecta con un poder y cómo a través de esta conexión va a buscando la manera de encontrar a familias en situaciones delicadas”, le dice la mexicana a este diario. “Abarca el tema de las muertes, la violencia, la desaparición de mujeres, personas, niños y niñas. Hay mucho de esto que forma parte de nuestra realidad, tristemente. Entonces, quería hacer una canción que tuviera la esperanza y la luz de la juventud de las nuevas generaciones. La inocencia que se ve en la serie, esa energía de juventud, pero también la fuerza de una realidad y una verdad. Y es también una invitación a cuidar las semillas y nuestras raíces”, explica.

Y se explaya: “Un árbol, una raíz, hay mucho simbolismo detrás de eso. Ha sido un honor y un placer para mí crear esta canción con un toque más moderno, más urbano. Cuando uno tiene invitaciones como estas realmente está al servicio de una historia y la idea es aportar un mensaje. Es muy distinto que cuando hago canciones para mis discos. Me ha gustado mucho poder colaborar en este tipo de proyectos. Espero que genere mucho tema de conversación, mucho despertar de conciencia y también identificación en las personas que escuchen la canción y vean la serie”.

-En cuanto al sonido, el tema juega con el rap y el folklore digital. ¿Cómo fue la búsqueda de mezclar esos universos?

-Había algo de mí que sentía que tenía que entrar en el mundo de la palabra hablada, rimada y cantada. Poder darle esa fuerza que tiene la palabra al narrarse. Pero al mismo tiempo trabajar con lo melódico, y lo que entra en una energía un poco más naif o inocente de la juventud. En la canción hay una transformación hacia la voz interior, la parte consciente, la parte crítica, observadora, realista. La parte quizá más dura y fuerte de la verdad. Y luego la parte melódica del coro. “Me llaman la Cometierra, la niña de la ciudad que come de las raíces para salir a buscar”. Cómo esta parte de la historia en un personaje que a través de la tierra encuentra un poder y eventualmente genera una acción que pone al servicio de su comunidad.

-¿En qué sentido?

-El mensaje de “siembra la semilla y cuida tus raíces” tiene que ver con eso: con que todos eventualmente vamos a encontrar ese algo que podemos sembrar y que va a generar mucha abundancia, y al mismo tiempo puede ser algo que se convierta en un servicio para nuestras comunidades o entornos. Quería que la canción reflejara una historia que vivimos y padecemos no solamente en México, porque en muchos lugares del mundo suceden muertes por violencia y desaparición. Son temas delicados que forman parte de nuestro tejido social.
Una oda a la canción

Con producción de Adan Jodorowsky y la propia Lafourcade, Cancionera fue grabado en una sola toma en cinta analógica, como se hacía antaño. La idea era preservar la frescura, la calidez y la energía que se genera cuando todos los músicos tocan en simultáneo. En el disco hay canciones con arreglos de cuerdas y otras más acústicas y despojadas. Incluso, algunas cuentan con dos versiones, como el bolero “Amor clandestino” y “Cancionera”, grabadas tanto en formato banda como a guitarra y voz. Lo cierto es que hay una impronta más hacia afuera o festiva que en el disco anterior, como se refleja en piezas como las tropicales “El Palomo y la Negra” o “Cocos en las playa”.


“Cancionera, canta, canta libre al viento/ Cancionera, canta siempre tu verdad/ Sé mujer, la bella musa, sé la estrella de una vida/ Que, al ver tus pasos, se ilumina/ encendiendo un corazón. / No te mortifiques/ si las luces se te apagan/ O las delicias de la fama/ traicionaran nuestro amor”, canta -o reflexiona- en el tema que da nombre al disco. Se trata de un álbum existencialista que encuentra un diálogo poético entre ser y aparentar. Publicado en abril de 2025 a través de Sony Music, este proyecto surgió de “una necesidad creativa de explorar la dualidad de su yo artístico y encontrar en la música un espacio de transformación”.

En tanto, en el vals “Mascaritas de Cristal”, otra de las canciones representativas del disco, canta entre la calma y el dramatismo: “Si te sientas a mi mesa/ no me cuentes de medallas/ No me traigas regalitos/ que no sirven para na/ No me importan tus castillos/ tu dinero ni tu nombre/ tu prestigio idealizado/ mascaritas de cristal”. Con un sutil ensamble de cuerdas –chelo, contrabajo, guitarras-, trompetas, piano y percusión, el disco transita por el jazz, la música tradicional mexicana e incluso incursiona en el universo del flamenco en “Amor clandestino”, un bolero con la colaboración del cantaor español Israel Fernández y el guitarrista flamenco-gitano Diego del Morao.

“’Amor clandestino’ nace en tierra Andaluza. Llegué a Jerez de la Frontera para pasar unos días compartiendo con Israel Fernández. Y ahí compuse esta canción que le canta al amor clandestino, el que se esconde: el amor amante, el arrabal nocturno o aquel que por circunstancias se ve marginado. Siento que Cancionera le canta también a esos amores imposibles”, sostiene Lafourcade. “Tener a Israel y a Diego ha sido un privilegio. La canción nació como un bolero, pero ellos la llevaron a su mundo, y me invitaron a confiar y simplemente dejarme llevar por la música –explica-. No soy una experta en el flamenco pero sí amo conectarme con las personas y más aún con la música. Ellos marcaron el paso y yo bailé. Fue un momento mágico y hermoso. Por supuesto, me elevaron y me llevaron a donde nunca imaginé que podríamos llegar a nivel musical y también en la interpretación. Fue un regalo”.


El viaje de autoconocimiento musical que encarna Lafourcade está habitado por luces y sombras, tradición y vanguardia, ternura y rebeldía, meditación y desmesura. Los contrastes son una constante en su obra. En ese recorrido, también se encuentra con otros colegas músicos y artistas admirados. Su amigo y colaborador creativo David Aguilar –un cancionista exquisito de vasta trayectoria- se suma en la ranchera amorosa “Cómo quisiera quererte” y en la tradicional canción mexicana “El coconito”, popularizada por Amparo Ochoa. Además, el notable dúo instrumental ecuatoriano-suizo Hermanos Gutiérrez ofrece su psicodélica musicalidad en la bellísima “Luna creciente”.

-¿Cómo trabajaste este disco que profundiza en la raíz de la música latinoamericana y también de la música tradicional de México, pero a la vez suena muy actual?

-Hay algo que ya sucede en mi mundo musical de manera muy orgánica, que tiene que ver con las músicas tradicionales, la música que amo escuchar. Entonces, de alguna manera se refleja en la manera que construyo mis proyectos musicales. Me gustan mucho los instrumentos de madera; me gusta mucho lo que suena a músicas tradicionales. Pero cuando lo traigo a mi mundo musical no tiene que ser estrictamente un género de ‘folclor’, de música popular o tradicional mexicana, sino realmente me gusta ver la manera en que los instrumentos y los mundos musicales se mezclan. Para Cancionera había la intención de celebrar a la canción y celebrar esa cancionera que soy, pero dejando también claro la celebración por cancioneros y cancioneras que han marcado la historia, que han puesto el camino antes y estamos todos los que venimos después, que a la vez estamos poniendo camino para las generaciones que vienen después con la música. Hay intención de celebrar a la canción con este disco, de resaltar su importancia en nuestras vidas y cómo se convierten en compañeras, en contadoras de historias. Eso ha sido mi sueño desde la infancia, y me tocó celebrar la década de los cuarenta reiterando y remarcando que mi labor y que una de las cosas que más amo hacer es ser cancionera. Ser justamente portadora de canciones adonde me reciban. Eso para mí es un enorme placer. Quería entrar al estudio y poder conectar con los músicos en formatos de grabación análogos, que actualmente son menos visitados que antes, y con la intención de poder compartir con grandes artistas y músicos.

-¿Cómo fue el trabajo de producción de Adan Jodorowsky, con el que ya habías trabajado en De todas las flores?

-El coproductor en este caso tiene un papel muy importante. Tiene que ser gente en la que uno como artista confía. Y más queriendo grabar como yo quería: todos juntos, en tiempo real, en cinta, en un lapso de dos semanas, que fue más o menos lo que nos tardamos en grabar toda la música junto con el concepto visual del disco. Es la primera vez también que me meto a un estudio para grabar música y videos al mismo tiempo. Entonces, fue un desafío interesante que nos permitió jugar y ser muy creativos. Y que también nos empujó a la autenticidad; por supuesto a la estructura, porque había un trabajo de pre producción muy profundo, pero ya estando en el estudio la idea fue poder jugar y darle espacio a la improvisación y a la sorpresa, no saber exactamente qué iba a ocurrir en ciertos momentos de las canciones y de la música. Para mí esa forma de crear en esta época es muy importante, porque lo que provocan estas formas de crear música es meter a muchas personas en un espacio a conectar y tener que generar sinergia energética de conexión y vibra, para encontrarnos y jugar juntos. Me parece muy divertido pero también muy profundo a nivel humano el poder darme este tipo de espacios.

-¿El tema “Cancionera” es como un manifiesto ético de la canción?

-Siento que esta canción llegó como una mensajera, que se convirtió en el himno de mi camino, de la magia de mi oficio y pasión y, a la vez, un homenaje a la vida y caminos de otras personas. En la metáfora del mundo escénico se relata lo que es el camino de la vida con sus ires y venires, sus altos y bajos. La canción invita a cuidar esa flor cancionera, auténtica y verdadera del ánima, la que se lleva en el alma, en el jardín interior. No se regala, se cuida y se preserva. Ese fue el punto de partida para hacer este disco, el que me recibe en la década de los cuarenta años. Trata de la canción y los diferentes matices que hay en ella; de cómo la canción nos acompaña y puede siempre cantarle a todo, sin discriminación a ningún tipo de situaciones o sentimientos. Así nace el personaje, el alter ego de La Cancionera.

-¿La maternidad cambia tu sensibilidad a la hora de relacionarte con la música y la vida misma?

-Claro que sí, me cambia entera. Vivir el proceso de gestación es una de las transformaciones más potentes, hermosas y profundas que estoy viviendo, y es apenas el inicio (NdR: Lafourcade transitaba sus últimas semanas de embarazo durante la realización de la entrevista). Nada volverá a ser igual; es una metamorfosis, y me llena de gusto y gratitud este regalo de la vida. La música que hago siempre, de alguna manera, refleja mi mundo, mis cambios, mis emociones y vivencias. Ahí está la inspiración de mi trabajo. Pero es importante a estas alturas no forzar nada. Esto es una danza de transformación y deseo vivirla segundo a segundo en máxima presencia. En realidad, me entrego a este momento con esa intención, más allá de la de crear inmediatamente música o canciones que reflejen la vivencia. Presiento que esto es de tiempo y de profunda integración en el día a día. Pronto llegará la maternidad y la familia se vuelve un espacio, un tiempo importante y de prioridad. Por supuesto, la música siempre estará ahí, conmigo y con nosotros, acompañándonos y siendo maestra. Mientras tanto, sigo cantando, y ahora a este hermoso ser que viene en camino.