¿Crees que necesitas beber ocho vasos de agua al día? ¿O que el café te deshidrata? Los expertos desmienten los conceptos erróneos más comunes sobre la hidratación.

No es necesario sentir sed para estar deshidratado. Los expertos afirman que los mitos comunes sobre la hidratación pueden impedir que las personas ingieran el líquido que necesitan.
Aunque el agua es la sustancia más abundante en el cuerpo humano, no siempre recibe el respeto que merece. Casi la mitad de los adultos en los Estados Unidos consumen menos de la cantidad diaria recomendada de agua, según una encuesta de CivicScience realizada en 2023 a casi 2861 personas. Eso es un problema, porque mantenerse bien hidratado es una de las formas más sencillas y eficaces de cuidar la salud.
Para empezar, es esencial para la regulación de la temperatura corporal, la lubricación de las articulaciones, la digestión, la desintoxicación, el transporte de nutrientes, la producción de energía y el funcionamiento del corazón y el cerebro.
Además, según una investigación reciente de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, una hidratación adecuada se asocia con un menor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, morir prematuramente y envejecer biológicamente más rápido de lo que corresponde a la edad real.
“La hidratación es fundamental para todas las funciones celulares del cuerpo”, sostiene Dana Cohen, doctora especializada en medicina integrativa en la ciudad de Nueva York y coautora de los libros FuelUp y Quench. “Sin embargo, muchas personas viven en un estado de deshidratación leve y ni siquiera se dan cuenta. Esta deshidratación crónica puede provocar fatiga, dolores de cabeza, falta de concentración, dolor en las articulaciones e incluso antojos que se confunden con hambre”.
Aunque parezca increíble, es posible hidratarse en exceso si se bebe más líquido del que el cuerpo puede eliminar. Se trata de una afección llamada hiponatremia, en la que los niveles de sodio en el cuerpo se reducen peligrosamente debido al exceso de líquido. Esto puede provocar síntomas como náuseas, dolor de cabeza, confusión, debilidad muscular y, en casos graves, convulsiones. “Es poco frecuente y más común en los atletas de resistencia”, aclara Bazilian. Pero es algo que hay que tener en cuenta y tratar de prevenir bebiendo suficientes líquidos sin excederse y asegurándose de consumir suficiente sodio.
“Es necesario acabar con este mito”, insiste Bazilian. “El café y el té contribuyen a tu hidratación. Al fin y al cabo, están hechos de agua”. Del mismo modo, es un mito que el agua con gas deshidrate. Es tan hidratante como el agua sin gas, así que si la prefieres, no hay problema.
Mito: las bebidas deportivas son mejores que el agua durante los entrenamientos
No necesariamente. Depende de la duración y la intensidad del ejercicio y de las condiciones, explica Leslie Bonci, dietista deportiva y propietaria de Active Eating Advice en Pittsburgh, Estados Unidos. Si vas a dar un paseo corto o a hacer ejercicio en un clima fresco durante menos de una hora, el agua es suficiente. Pero si tiendes a sudar mucho o si haces ejercicio intenso o durante más de una hora, lo mejor es añadir algunos electrolitos (es decir, sodio y potasio) de un polvo electrolítico bajo en azúcar, dice la experta.
Recuerda: no basta con hidratarse durante el entrenamiento; debes empezar antes de hacer ejercicio. Piensa en “los líquidos como parte de tu equipamiento interno: si haces ejercicio en un estado de deshidratación, serás más lento, más débil y te cansarás más rápido”, comenta Bonci.
La dietista deportiva sugiere beber 600 ml de líquido una hora antes del entrenamiento, ya que ese es el tiempo que tarda el líquido en salir del estómago y llegar a los músculos que impulsarán la sesión. Durante el entrenamiento, Bonci recomienda tomar unos sorbos de líquido cada 20 minutos para mantenerse hidratado, y otros 600 ml después.