La Navidad amaneció agitada en Concordia. Apenas habían pasado unas horas de los festejos cuando, alrededor de las 9 de la mañana, un nuevo siniestro vial volvió a sacudir la tranquilidad del feriado. Esta vez ocurrió en la intersección de calles Bordagaray y Monseñor Rosch, donde un Volkswagen Fox terminó volcado sobre la calle de ripio.

Según informaron fuentes policiales, el vehículo era conducido por un joven de 24 años que viajaba acompañado por una chica de 23. Ambos circulaban de oeste a este cuando, por razones que aún se investigan, el conductor perdió el control del rodado y el auto terminó dando un vuelco violento.
El personal de la Comisaría Quinta —que ya había intervenido en otro accidente ocurrido a pocos kilómetros durante la misma madrugada navideña— llegó rápidamente al lugar para asistir a los heridos. Los dos ocupantes fueron trasladados de inmediato al Hospital Masvernat, donde se aguarda la confirmación del carácter de las lesiones.
¿Efectos "colaterales" de las fiestas navideñas ?
La seguidilla de accidentes registrados en pocas horas, y con intervención de los mismos funcionarios policiales, vuelve a poner sobre la mesa un patrón que se repite cada año: la combinación de festejos prolongados, cansancio, consumo de alcohol y rutas urbanas poco vigiladas se convierte en un cóctel riesgoso.
La Navidad, que debería amanecer en calma, suele dejar un saldo de jóvenes hospitalizados y familias en vilo. Quizás sea momento de asumir que la prevención no puede limitarse a operativos aislados, sino que debe formar parte de una estrategia sostenida que contemple educación vial, controles efectivos y una mayor conciencia social sobre los riesgos que se multiplican después de cada celebración masiva.